lunes, 10 de agosto de 2026

En otro hemisferio. Muchísima música

Sigamos dándole al tema del cuarto arte que arrancó la semana pasada. Resulta que antes o después de que tuviese lugar el viaje del que os estoy hablando durante este verano, Lucre se curró una lista de reproducción en Spotify de casi cuatro horas de duración con sesenta temas de grupos y solistas argentinos para que yo pudiese culturizarme un poquito al respecto. Y no sólo eso. Una vez en casa de sus padres, dedicamos una mañana (o una tarde, que ya no me acuerdo muy bien) a ver vídeos de actuaciones en Youtube de videoclips destacados de su país, en una sesión que además estuvo salpicada de anécdotas de lo más enriquecedor desde el punto de vista cultural.

Y vosotros pensaréis que hoy vengo a comentar la lista de Lucre o los vídeos de marras, y que voy a compartir con vosotros su contenido y tal, ¿verdad?

¡Error! Hoy vengo a decir, por un lado, que me quedé un poquito en blanco musicalmente hablando mientras pasábamos de un vídeo a otro aquella mañana (o aquella tarde), sin ser capaz de hacer sugerencias musicales patrias. Y, por otro lado, que le prometí a Lucre una selección similar a la suya que pusiera a su disposición una lista made in Spain. Pues bien, con el objetivo de resarcirme y saldar mi deuda, empecé a buscar temas icónicos de tal o cual época, representativos de algún estilo en particular, o que tuviesen relevancia para mí (os recuerdo que, por encima de todo, éste es MI blog y aquí mando yo).

Y la tarea se me fue de las manos, ya que acabé dando vida a mi propio top cien (¡CIEN!), ordenado por décadas entre los sesenta y los dos mil. Más de seis horas de música. Y si pensáis que estoy tan loco como para enumerar y comentar dicha centena en la que sería una gargantuesca entrada...

Dadle al play, que dudo que tengáis algo mejor que hacer estos días.

Los 60

España se encontraba atrasada en muchos aspectos socioculturales por culpa de cierto señor gallego que vivía en el palacio de El Pardo. Y la música no escapó a la censura dictatorial. Por ello, los ritmos más habituales de la época se basaban en estilos tradicionales como la copla o el flamenco. Que no tiene nada de malo contar con una cultura propia (y para muestra, unos pocos botones en cuanto termine de dar la turra con la introducción a esta década), pero es triste pensar en todo lo que se perdió debido a lo mucho que el aislacionismo franquista se empeñó en bloquear la llegada de influencias externas.

Sin embargo, el inevitable auge del rock y el pop en otros países acabó calando en la población joven, dando lugar al surgimiento de una ola de intérpretes de estos géneros. La censura levantó un poco la mano al respecto, pero su alargada sombra siguió cerniéndose sobre las creaciones musicales, fomentándose así versiones descafeinadas de lo que se producía en Reino Unido o Estados Unidos, a ser posible (o sin que quedase otro remedio) con letras en español.

Esto queda muy bien reflejado en una escena de la peli de 1969 A 45 revoluciones por minuto, protagonizada por los miembros de la banda Fórmula V y el cantante Juan Pardo (que están esperando para salir en este post), cuando dos de los integrantes intercambian el siguiente diálogo mientras uno de ellos está leyendo cartas de sus fans:

―Chicos, escuchad lo que dice esta niña de Ponferrada: "Soy fan de Fórmula V desde Tengo tu amor. Yo prefiero las canciones españolas porque no sé inglés, y las vuestras me gustan mucho. Y a mis amigas también".

―Esa niña es muy inteligente.

En fin, que yo he seleccionado lo siguiente:

Sería injusto que una lista de temas españoles no empezase con La Faraona. Durante toda su carrera musical, la Flores fue un referente del folclore patrio a nivel internacional (y nada como una canción sobre amor tóxico para que sirva de muestra, ¿eh? Qué ojo tengo) que también protagonizó hilarantes escenas, como aquella vez que perdió un pendiente en plena actuación. O cuando tuvo que dirigirse a la multitud congregada el día de la boda de su hija que estaba haciendo imposible la realización del sacramento. O cuando inventó el crowdfunding.

Por todo eso se la quiere mucho en este blog.

Su nombre real era María de los Ángeles de las Heras Ortiz, pero su abuelo la llamaba rocío porque le recordaba al ídem (o al menos eso dijo ella en una entrevista, que ya me diréis vosotros cómo se puede llegar a hacer una comparación así) y entre ella y su representante dieron con el apellido señalando un pueblo al azar en un mapa de España.

Su imagen inocente y sumisa casaba perfectamente con las intenciones del franquismo, pero no era tonta y en febrero del setenta y cinco, por haber participado en la primera huelga de actores del país, sería arrestada y obligada a pagar doscientas mil pelas de multa.

Esta rumba fue compuesta originalmente para que la interpretase El Príncipe Gitano (quien años después nos deleitaría con una magnífica clase de inglés), pero fue Escobar quien la grabó primero y adaptó después para que formase parte de la carpetovetónica película Los guerrilleros. Y dado que requiere cierto desparpajo, le quedaba mejor a Escobar, alguien que se casó en Colonia con su novia germana a los tres meses de conocerla, sin que él supiese alemán ni ella español.

Su matrimonio duró más de cincuenta años, hasta que enviudó ella.

La cantante de Chipiona (que también salía en Los guerrilleros) se ganó a pulso el sobrenombre de La Más Grande. Agarró la copla cuando estaba en horas bajas y la puso en todo lo alto, gracias a la energía con la que interpretaba sus canciones. La suya fue considerada la mejor voz femenina del siglo XX. Y no me extraña.

Os reto a encontrar cualquier referencia a la rumba catalana que no incluya una mención a Pedro Pubill Calaf, Peret. Se comenta que sus canciones empezaban a sonar en las discotecas sesenteras pasada la medianoche, pues el ritmo vivo de las mismas era más bailable que los temas pop que estaban de moda en aquella época. Y para muestra, un botón una lágrima (que es una versión de un vals de Manuel Monreal, cuidado con eso).

Manuel y Ramón, integrantes de esta pareja, actuaron por primera vez en Radio Barcelona queriendo ser The Dynamic Boys. El locutor, no obstante, se negó a usar un nombre inglés (aunque me juego lo que queráis a que en realidad no sabía cómo pronunciar el extranjerismo) y allí mismo fueron bautizados como el Dúo Dinámico. Se pasaron entonces décadas en activo, lo que provocó que su mayor éxito, Quince años tiene mi amor, haya envejecido bastante peor que ellos mismos y a día de hoy pueda incluirse en un posible musical sobre el Caso Epstein. Así que quedémonos con Quisiera ser, que además me gusta más. 

La serie yanki Fallout, basada en el homónimo videojuego, está ambientada en un futuro postapocalíptico fruto de un holocausto nuclear ocurrido en plena guerra fría. Por ello, la estética general es de unos americanos años sesenta pero con todo roto. La banda sonora casa con lo dicho, con Vera Lynn, The Mills Brothers o Frank Sinatra y tal. Sin embargo, hay un momento (bastante crucial) durante la segunda temporada acompañado por esta tonada del cantante de Linares (quien a su vez está versionando la Ballada della tromba de Franco Pisano) que llena la escena como ninguna canción gringa podría hacerlo.

El ya mencionado Juan Pardo fue uno de los fundadores de esta banda, conocida como "los beatles españoles". Y Flamenco fue su primer número uno. Y yo creo que representa bastante bien la evolución de la música en el país a lo largo de la década ¿no?, empezando con el estilo homónimo y evolucionando hacia un ritmo más pop.

Lo de las versiones patrias de canciones en inglés que he mencionado más arriba queda bastante claro aquí, con esta versión del Silence is golden, de The Tremeloes, que, las cosas como son, no les quedó nada mal a los de Granada.

Canción icónica como pocas y que he elegido porque sus primeros compases me tocan la fibra. Yo no sabía que existía un género llamado "música chicle" hasta que me dio por buscar información acerca de este grupo, surgido tras la fusión de varios miembros de las bandas Los Rostros y Los Jíbaros.

Me gustaría saber a quién se le ocurrían esos nombres.

La excepción que confirma la norma en cuanto a lo de cantar siempre en español viene de mano de este grupo. Y si os parece que su líder tiene buen nivel en la lengua de Shakespeare, es porque es alemán. Y aunque a Los Bravos siempre se les conocerá por Black is black, Bring a little lovin' es infinitamente mejor y nadie podrá demostrarme lo contrario.

Este cantante granadino, ahí donde le veis, sentó las bases del rock & roll en España. Y es que, gracias a que curraba de joven en unos grandes almacenes, tuvo acceso a discos de Elvis Presley o Paul Anka, entrándole así el gusanillo. Desarrolló así una carrera durante la que tocó todos los palos: comenzó versionando grupos pop, le dio por el twist y acabó metido en el rock. Ha publicado su último disco (por el momento), Un largo tiempo, en dos mil veintiuno, con setenta y seis primaveras a sus espaldas.

A Los Mitos los descubrí gracias a un casete de grandes éxitos que rondaba por casa de mis padres cuando yo era un mocoso preadolescente (esto ya lo mencioné en su día, pero lo repito aquí porque a veces soy poco ingenioso). Y como todo mocoso preadolescente, tendría que haber mostrado rechazo ante las baladas pastelosas y romanticonas de este grupo, pero no fue así. Le cogí el gusto a aquellas melodías sobre las que resaltaba la voz melancólica de Tony Landa. Que no todo van a ser guitarras eléctricas en mis playlists, ¿no?

Los miembros de este grupo de Barcelona con nombre de marca alemana de hilo de nylon obtuvieron reconocimiento nacional tras actuar de teloneros en el segundo concierto que Los Beatles dieron en España (en el primero, los teloneros fueron Los Pekenikes. Enseguida estoy con ellos), y cuando terminaron no se quedaron a ver a los de Liverpool porque tenían contratado otro bolo en Cornellà una hora después.

Más de una vez se pillaron los dedos con el franquismo, como aquella vez que, cansado tras cuatro horas grabando un programa con el Dúo Dinámico, el guitarrista soltó algo contra el régimen, lo que les supuso pasarse año y medio sin salir en Radio Nacional. Y La escoba, con disimulo, protesta contra esta clase de cosas.

Puede parecer una canción sosa, pero ahí donde la veis (bueno, mejor dicho, donde la oís), María Isabel fue número uno en los 40 Principales durante dieciséis semanas, y gracias a ella su grupo logró vender un millón de discos.

Pero lo más importante es que pocos temas como éste evocan la temporada estival. María Isabel ES la canción del verano, y recuerdo que, treinta años después de que viera la luz por primera vez, seguía sonando en todas partes en cuanto llegaba junio.

Si esta lista fuese la actuación de una orquesta en la verbena del pueblo, la llegada del tema Hilo de seda marcaría el momento elegido por el vocalista para poder retirarse unos minutos detrás del escenario a meterse una raya refrescarse. Bromas aparte, considero que Los Pekenikes son responsables de las mejores canciones instrumentales jamas interpretadas por un grupo español. Y la que he seleccionado me toca la fibra de manera especial.

Durante la década de los sesenta España experimentó un crecimiento espectacular en el número de turistas que buscaban nuestro sol y nuestra playa. Desde el Ministerio de Información y Turismo dirigido por Manuel Fraga se promocionaron las costas de la Península y ambos archipiélagos como destinos ideales para que los guiris se torrasen a gusto, lo que acabó transformando el paisaje costero drásticamente (por poner un ejemplo, Benidorm es a día de hoy la ciudad con más rascacielos por habitante del mundo. DEL MUNDO). En Mallorca, buscando dicha promoción, se organizó durante varios años un festival internacional de música centrada en la captación de viajeros. Y allí fueron Los Stop con este tema. Que no ganó, pero representa muy bien todo lo que acabo de deciros.

Antes de convertirse en la farsa prosionista que es hoy en día, Eurovisión era un respetable concurso en el que cada país europeo presentaba anualmente, en principio, a su mejor vocalista para que cantase su mejor canción. El elegido para la edición del sesenta y ocho fue Joan Manuel Serrat, quien anunció que interpretaría parte de este tema (compuesto por el Dúo Dinámico, ojo) en catalán.

Ante semejante desafío antipatriótico independentista (nótese la ironía), Televisión Española le dijo a Serrat que i una merda, sustituyendo al cantautor por María de los Ángeles Felisa Santamaría Espinosa, Massiel, quien tuvo que volverse a la carrera de una gira en México para poder aprenderse la canción, grabarla en varios idiomas y representarla en el concurso.

Y con todo, ganó. Las malas lenguas dicen que fue gracias a que la dictadura le compró los votos a varias televisiones europeas, pero la verdad es que el tema tiene bastante gancho como para conseguir la victoria por méritos propios.

Antes de convertirse en la farsa prosionista que es hoy en día, Eurovisión era un respetable concurso en el que cada país europeo presentaba anualmente, en principio, a su mejor vocalista para que cantase su mejor canción. La elegida para la edición del sesenta y nueve fue María Rosa Marco Poquet, Salomé, barcelonesa como Serrat. Sin embargo, en este caso no hubo cambios de última hora y Salomé pudo representar a España en el certamen con este tema cuyos primeros acordes suenan a peli de James Bond, no me lo neguéis. Para su actuación llevó un vestido de catorce kilos diseñado por Pertegaz, complementado por tres collares (a kilo el collar).

Y con todo, ganó. empatada con otros tres países, pero eso no le quita mérito.

Si Los Sírex hablaban de usar una escoba, Llach directamente cantaba acerca de una estaca que, aunque estaba fuertemente clavada en el suelo, de tan podrida sería fácil de arrancar si todos hiciesen el esfuerzo.

Evidentemente, la censura dijo que de cantar algo así, nanai, así que el cantautor se dedicó a interpretar sólo su música, dejando que auditorios enteros la entonasen puestos en pie. Así, L'Estaca se convirtió en un himno contra el franquismo que cruzó fronteras, se tradujo a varios idiomas y acabó siendo adoptada, qué paradójico, por grupos de todo el espectro ideológico que acabaron haciéndola propia. Como en el caso de Polonia, donde la gente cree que se trata de un tema popular autóctono porque de mano del sindicato Solidarnośc, del miserable Lech Wałęsa, se popularizó una versión en polaco con el nombre Mury.

Los 70

Los estilos que triunfaban en el exterior continuaron influyendo en los ritmos nacionales y dando lugar a una identidad musical propia. Por otra parte, la canción protesta cobró fuerza ante un régimen cada vez más debilitado. Que yo ahora iba a decir que Franco por fin pasó a mejor vida en el setenta y cinco, pero para mejor vida la de todos los españoles que lograron librarse de la dictadura. Y en la entrada que nos ocupa, la de unos cuantos artistas que finalmente pudieron contar con la libertad creativa necesaria para enriquecer el catálogo musical nacional.

A finales de 1970 tuvo lugar el Proceso de Burgos, un juicio sumarísimo contra miembros de ETA que le salió por la culata al régimen de Franco. Buscando convertirlo en un lavado de cara reforzador, la dictadura acabó dándose de bruces contra la opinion popular debido a lo mal que estuvo todo organizado y otros detalles que tendréis que investigar vosotros si esto os interesa porque me estoy desviando del tema más de lo que querría.

Menciono esto porque dice la leyenda que, mientras Serrat se encontraba encerrado con otros artistas en el Monasterio de Monserrat a modo de protesta contra el citado proceso, compuso Mediterráneo. Aunque el propio autor afirmó en una entrevista que fue durante su exilio en México cuando trajo esta canción al mundo.

Os podéis quedar con la versión de la historia que más os guste. Lo que es indiscutible es que ésta es la mejor canción en la historia de la música popular en España. Y no lo digo sólo yo. Lo dijeron los jueces del concurso Nuestra mejor canción en dos mil cuatro, lo corroboró la revista Rolling Stone en dos mil diez y años después lo volvieron a afirmar los responsables de tal veredicto en una tercera ocasión, esta vez en el programa La mejor canción jamás cantada.

Esta canción no tiene letra porque no hay voz a la altura de la guitarra del de Algeciras. Rumba flamenca marcada por un bongó en lugar de las tradicionales palmas, es considerada una obra maestra. Perdón. ES una obra maestra. Y lo mejor es que fue una improvisación que el autor tuvo que hacer mientras grababa el disco Fuente y caudal porque el material que tenían hasta el momento se quedaba corto.

Fusión de flamenco y rock, pero rock progresivo. Y aunque dure sus buenos nueve minutos y medio, a mí se me hace corta, la verdad. En su momento no es que fuese muy exitosa (es lo que tiene que Triana fuese una banda adelantada a su tiempo), pero el paso de los años ha corregido este error. Dedicadle el rato que pide, que merece la pena.

Otra larga, de las de prestarle toda la atención de principio a fin. Este dúo reinventó el flamenco a base de experimentación y fusiones con otros estilos, sirviendo de inspiración a futuras generaciones de cantantes desde Robe Iniesta (que saldrá más tarde. Tened paciencia) hasta Rosalía (que no sale en esta lista porque no llegó a tiempo). 

El que es considerado el mejor álbum de Camarón, titulado como esta canción, no tuvo muy buena acogida en el momento de su lanzamiento. Eso de introducir en el flamenco nuevos instrumentos no fue visto con buenos ojos, y mucha gente devolvía el disco asegurando que se trataba de otro intérprete. Por cierto, la letra es una modificación de un poema de Federico García Lorca (que ha influido a más artistas de la lista. Ya lo veréis) incluido en la obra Así que pasen cinco años.
 

Lamentablemente, hay más gente en España que conoce la expresión "ponerse como las grecas" como sinónimo de meterse de todo que la música de este dúo. Y es una pena, pues si bien es cierto que a nivel personal las hermanas Carmela y Tina Muñoz Barrull no llevaron la mejor de las vidas, su obra dentro del flamenco rock fue bastante decente gracias a la influencia que recibieron durante su paso por Argentina (mira qué casualidad) en la segunda mitad de los sesenta: Jimi Hendrix, George Benson, Sandro o Caetano Veloso (y no digo más porque son todos los que aparecen en su página de Wikipedia, que tampoco me lo estoy currando tanto). No hay más que escuchar los primeros compases de Te estoy amando locamente (en cuya composición participó Paco de Lucía, ojo) para darse cuenta de que eso no lo habían aprendido en casa.

Recogiendo el testigo de Peret (los títulos de ambas canciones no tienen relación, aclaro), Pedro Capdevila, Juan Capdevila y José Sardaña fueron estandartes de la rumba catalana durante los setenta, como este despechado tema de ritmo animado que formaría parte en mil novecientos ochenta de la peli Navajeros. Aunque lo del cine quinqui mejor dejarlo para otra entrada. O no, ya veré.

Con este cantante pasa un poco como con Raphael. Su forma de moverse y actuar se prestaba mucho a la comedia, por lo que quienes no vivimos su etapa musical sólo tenemos referencias por parodias hechas por cómicos. Pero Camilo Sesto tenía un vozarrón. Hasta tal punto que Andrew Lloyd Webber llegó a decir que de todas las versiones del Getsemaní de su Jesucristo Superstar, ninguna estaba a la altura de la interpretada por el cantante de Alcoi.

Francisco Javier y Pedro José Herrero Pozo (el rubio y el moreno, respectivamente) dieron origen al fenómeno fan en España. Sus seguidoras adolescentes no tenían problema en terminar literalmente a hostias con tal de conseguir un buen lugar desde el que contemplar la actuación de sus ídolos. Y si a esto le unimos la escasa o nula seguridad con que contaban los eventos en la época, pues... Alguno de sus conciertos terminó en tragedia.

Que el cantante valenciano contaba con la mejor voz del país (con permiso de Antonio Molina) no permito a nadie que me lo discuta. Que tuviese canciones mejores, es posible. Pero en vez de seleccionar Libre, Un beso y una flor o América, América, que sería lo fácil, me quedo con ésta, que me gusta bastante más y creo que le saca más potencial a su ya mencionada superlativa voz.

Carmen Santonja esperaba el autobús mientras silbaba Tannhäuser, de Richard Wagner (vamos, lo normal, ¿verdad?). Pasó a su lado Gloria van Aerssen, que reconoció la melodía y se unió al ejercicio silbador.

Así se conocieron las integrantes de este dúo. Su discografía está llena de temas que mezclan pop, rock, psicodelia y folk dando lugar a un estilo peculiar que no todos supieron entender en su día.

Mayte Mateos y María Mendiola, componentes del ballet de Televisión Española, formaron este dúo artístico que no lo tuvo fácil en sus orígenes, pues eran consideradas demasiado elegantes para la sala de fiestas de Zaragoza en la que firmaron su primer contrato. Más tarde, grabarían este tema que alcanzó un éxito internacional espectacular: fueron las primeras artistas españolas que lograron un número 1 en Reino Unido y vendieron más de quince millones de copias del single.

Minipunto para quien adivine cómo se llamaban los integrantes de este cuarteto. Su canción más popular (que paradójicamente no tuvo mucho éxito en el momento de su lanzamiento) no es como dicen muchos una protesta contra la censura franquista, sino una pulla dirigida a los críticos musicales.

Durante los sesenta, Pepa Flores fue Marisol, la niña bonita del régimen de aire inocente. Pero a mediados de la década que nos ocupa se sacudió el blanco y negro de encima: entre otras lindezas, participó en la huelga de la que ya os he hablado al mencionar a Rocío Dúrcal, militó en el Partido Comunista y publicó el álbum Galería de Perpetuas. Canciones para mujeres (que ahora que me doy cuenta, tiene una portada en blanco y negro, así que me ha jodido la metáfora). Las letras del mismo hablan de prostitución, de maltrato, de rechazo... Y claro, el público recibió con mala cara un material que venía de quien quince años atrás había cantado con una sonrisa angelical (y con una úlcera de estómago también) que si la vida es una tómbola o que si estando contigo me siento feliz. La canción que cierra el disco, de título homónimo, constituye un broche desgarrador y casi profético, un bofetón en la cara de una sociedad que aún no estaba preparada para limpiar según que trapos sucios.

La cantautora Evangelina Sobredo Galanes, Cecilia, dejó la carrera de derecho para dedicarse únicamente a la música, y de aquella decisión salieron canciones preciosas como ésta, que ha sido versionada por varios intérpretes a ambos lados del Atlántico. Y su carrera pudo haber sido más prolífica si no fuese porque se unió al Club de los 27 una madrugada de mil novecientos setenta y seis cuando, volviendo de un concierto en Vigo, su coche se estampó contra un carro tirado por bueyes cerca de Colinas de Trasmonte, provincia de Zamora.

Yo sabía de la existencia de Rosa León por haber escuchado de niño una y otra vez casetes con sus canciones infantiles. Pero la cantautora iba más allá de este género, y cuenta con una discografía llena de composiciones sociopolíticas bastante comprometidas, como éste compuesto por Luis Eduardo Aute. Un tema que aunque originalmente no estaba pensando como protesta directa contra las últimas ejecuciones efectuadas durante el franquismo, acabó ligado a las mismas cuando Rosa León se la dedicó a los condenados específicamente.

Los versos que se recitan fueron compuestos por Rafael Alberti en mil novecientos cincuenta, criticando a quienes no alzaban la voz ante la dictadura en aquella época. Dos miembros de Aguaviva viajaron hasta Roma y pidieron permiso en persona al exiliado poeta para poder usar su creación en el tema, quien aceptó tras pedir que se dejara claro el año de composición.

Con todo, la pieza logró esquivar la censura, aunque algún locutor especialmente facha llegó a dejar caer que "no se había hecho una guerra para oír la voz de un comunista en la radio de España".

Asturias es mi región favorita de España porque aún no he estado en Extremadura. Y ésta de Víctor Manuel en la que pone música a un poema de Pedro Garfias es mi canción favorita sobre mi región favorita de España. Estuvo censurada, así que no pudo ver la luz hasta un año después de la muerte de Franco.

Y si así es bonita, en directo, con miles de personas coreando sus versos, es directamente sobrecogedora.

Muerto el perro, se acabó la rabia. Y muerto el dictador, emergieron temas como éste, que es considerado por muchos el himno de la transición a la democracia. Su letra reivindica un cambio de régimen sin revanchas y que evite caer en los errores del pasado.

Este grupo de Cornellà fue pionero del punk aunque sus miembros jamás se consideraron punks (lo cual es algo bastante punk, todo sea dicho). Su líder, Morfi, explicaba así el motivo del nombre: "banda" porque éramos una banda, "trapera" porque nos vestíamos con lo que encontrábamos en los cubos de basura, y "del río" por el río Llobregat.

Procedentes de un ambiente de barrio obrero, su ritmo y sus provocadoras letras le marcarían el camino a muchos cantantes en las décadas que estaban por venir. La de esta canción en concreto es toda una patada al concepto de ciudad satélite, ciudad dormitorio, PAU, o como le queráis llamar a tan nefasto concepto urbanístico.

Los 80

Imaginad a alguien que ha pasado su adolescencia bajo la tutela de unos padres estrictos de los de "a las nueve en casa o no sales en un mes", y ese alguien empieza la universidad, momento en el que los mismos padres, orgullosos de que su niño sea todo un hombre o de que su niña sea toda una mujer, le dan una libertad absoluta que nunca ha experimentado antes.

Se masca el coma etílico, ¿verdad? Bueno, pues a España le pasó eso más o menos. En líneas generales, los ochenta fueron un despiporre, dando lugar a nuevas formas de entender la cultura basadas en la experimentación y en las ganas de querer romper con casi cuarenta años de opresión franquista, con la movida madrileña como estandarte. Y la música fue un reflejo claro de ello.

Las cosas como son, Mocedades habría entrado muy bien en la década anterior con la canción Eres tú. Pero es que el nivel que alcanzan las voces del conjunto en este tema del ochenta y dos, destacando la de Amaya entre todas ellas, me ponen los pelos de punta. Así que todo el mundo a callar y a escuchar, que ya he dicho más arriba que éste es MI blog.

Por cierto, la base musical está sacada del intermedio de La leyenda del beso, una zarzuela de mil novecientos veinticuatro de la que ni vosotros ni yo habíamos oído hablar hasta ahora.

Cada vez que oigo el nombre de esta canción y de este grupo (que originalmente se llamaba Las Muñecas Repollo) pienso que el disco tendría que haberse llamado El borde, La linde, o algo por el estilo. Pero no. Eligieron La rosa de los vientos, y eligieron alejarse del country que les había caracterizado desde su formación, dando lugar a entre otros este tema, considerado todo un clásico de los ochenta.

No sé si alguien lleva la cuenta de las veces que cada canción ha aparecido en las distintas emisoras de radio españolas con el objetivo de hacer un ranking. De ser así, creo que ésta se encontraría entre los primeros puestos, y juraría que llegué a oírla en el coche de mis padres antes de tener que sintonizar el fútbol cuando íbamos camino de Navalosa este pasado febrero.

La letra de esta balada insiste mucho en el besar, el hambre, el comer, el sabor a sal... Y sí, hasta el propio autor de la misma, Javier Ojeda, ha confirmado más de una vez que va de bajarse al pilón.

Otra canción con segundas. Manolo García la compuso a toda prisa en el baño del estudio porque en media hora tenían que dejárselo libre a otro grupo que iba a grabar. Y está dirigida a los responsables de su discográfica, que con lo poco que pagaban no les alcanzaba ni para un menú del día.

Si esta lista pretende representar la cultura española, no puede faltar una canción dedicada al local comercial favorito del país con permiso del Mercadona. España era el país con más bares por habitante del mundo hasta que los eslovacos se hicieron con el primer puesto recientemente, y Gabinete Caligari les dedicó este himno (a los bares, no a los eslovacos) con ritmo de pasodoble castizo.

El videoclip fue producido por el programa de televisión La bola de cristal, un show para niños y no tan niños bastante experimental por el que pasaron muchos de los cantantes que aparecen en esta lista.

Y si visitar bares es la primera actividad favorita de los españoles, la segunda debe de ser odiar Madrid y el madrileñocentrismo. Vale que geográficamente, la capital del reino se encuentra en pleno centro de la península, pero a veces da la impresión de que las otras cuarenta y nueve provincias y ciudades autónomas del mapa político español son invisibles. Y aunque el exitoso Aquí no hay playa en realidad critica a ritmo de ska el insufrible calor veraniego de Madrid y la imposibilidad de lidiar con él a remojo, no voy a retractarme de la primera mitad de este párrafo.

Víctor Muñoz, líder de esta banda, le aseguró a la chica a la que estaba intentando ligarse que sería capaz de componer en un momento un tema al nivel de los de The Clash. Echó mano de un periódico que había por allí, leyó un titular que hablaba sobre un ataque preventivo de la Unión Soviética con misiles y... Voilà.

"Azul y Negro" es la respuesta a la pregunta "¿Qué obtienes si le das un sintetizador a dos chavales de Cartagena?". Carlos Vaso y Joaquín Montoya fueron precursores de la música electrónica en España, y entre sus logros cuentan con varios números uno en las listas de éxitos, dos discos de oro y ser responsables de la sintonía de la Vuelta Ciclista a España en tres ocasiones. Este frenético tema corresponde a la del ochenta y dos.

Aviador Dro (de nombre completo El Aviador Dro y sus Obreros Especializados) fue la formación de un grupo de estudiantes madrileños que se reunían a hablar de los temas que les inquietaban: la ciencia ficción, el futurismo, el constructivismo, en dadaísmo... Su nombre es un homenaje a L'aviatore Dro, una ópera de Francesco Balilla Pratella de mil novecientos quince.

Vamos, que eran los frikis.

Que no lo digo con mala intención, ojo, pues se les puede considerar algo así como los Kraftwerk a la española. Y eso que ellos lo tuvieron un pelín más difícil que los de Düsseldorf, pues su estilo no es que estuviese muy bien visto socialmente en la España de principios de la década: una actuación suya en el ochenta y uno fue interrumpida por una redada de la Guardia Civil bajo la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social que se saldó con varios detenidos, acusados de "vestir raro o tener pinta de homosexuales".

Éste fue el mayor éxito dentro su álbum Luz III, que fue el tercero que sacó. Y me voy a detener un momento aquí para enumerar los seis primeros discos de Luz Casal, que se me ha ocurrido un chiste:

  1. Luz
  2. Los ojos del gato
  3. Luz III
  4. Quiéreme aunque te duela
  5. Luz V
  6. A contraluz

Parecen versiones de Windows. Ése era el chiste.

Si he elegido este tema en el que la cantante básicamente cuenta que se ha zumbado a un yupi, aparte de porque fue compuesto por Carmen Santonja (sí, la de Vainica Doble) es por motivos de salud: lleváis demasiado tiempo encorvados ante la pantalla leyendo esta entrada y el repelús que provoca escuchar el verso "Rufino me invita a comer langostinos" os va a ayudar a moveros un poco y estirar la espalda. De nada.

María Olvido Gara Jova, hija de madre cubana y padre asturiano exiliado por culpa de la Guerra Civil, nació en Ciudad de México en el sesenta y tres. Años después, una vez establecida en España, Olvido recibió la influencia del glam y adoptó el sobrenombre Alaska inspirada por la canción Caroline says II de Lou Reed.

En mil novecientos ochenta y cuatro, mientras presentaba el ya citado programa La bola de cristal, grabó este tema que la convirtió en icono de la cultura popular musical de la década.

En cuanto a la estética de la intérprete, El Duende Eléctrico la definiría muy bien al afirmar durante una de sus actuaciones: "mi padre dice de Alaska que si no cagase ni mease la pondríamos en casa de adorno".

Sí, Pedro Almodóvar, el director de cine manchego. Y Fabio McNamara, que hizo de camello travesti en Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (dirigida por Almodóvar porque todo queda en casa). Estos dos personajes, cuando no estaban ocupados dirigiendo, actuando o drogándose mucho, cantaban. Y llegaron a sacar el disco ¡Cómo está el servicio... de señoras! porque... porque... ¿Por qué no? Eran los ochenta.

Por cierto, McNamara, quién te ha visto y quién te ve.

Pablo Carbonell siempre me ha parecido un cachondo. Y polifacético. Actor, escritor, reportero, director de cine... Y por supuesto cantante. Esta banda de hilarante nombre se estrenó con un disco de título aún más hilarante: 30 años de éxitos.

Los hermanos Cano y Ana Torroja son responsables de un montón de temas que definen en gran medida lo que fueron los ochenta y los noventa en España. Me quedo con éste, tan enérgico y pegadizo por el subidón que provoca. La voz de la grabación original es de la Torroja, pero la música fue interpretada por un grupo de músicos profesionales entre los que destacan Luis Cobos (conocido por versionar música clásica metiéndole ritmo tachín tachín de fondo) o Carlos Vaso (sí, el de Azul y Negro). Y es que ni Nacho ni José María Cano tenían entonces aún el nivel necesario para poder tocarla.

Todo el mundo en pie para recibir a José Celestino Casal Álvarez.

Originario de Tudela Veguín (Oviedo), era un adelantado a su tiempo y todo lo que tocaba lo convertía en vanguardia a lo grande: formó parte de la banda Los Archiduques (quienes metieron la gaita por primera vez en una canción de pop-rock), fue productor artístico (no pocos creativos de la movida pudieron sacar adelante sus mierdas porque él puso pasta), compuso muchos temas de éxito y se atrevió con la pintura y la escultura. A esto hay que añadir que tenía un registro vocal de la hostia.

En el ochenta y cinco, por no querer parar una gira tras sufrir un esguince, se marcó un show must go on a base de analgésicos y antiinflamatorios. Salió mal. Aquello terminó en necrosis, Casal estuvo a punto de irse al otro barrio y su Lágrimas de cocodrilo, al que pertenece esta versión del tema de Paul y Barry Ryan, tardó un año más de lo esperado en salir al mercado.

El ovetense supervisó cada detalle en la creación del tema, con una orquestación realizada en los estudios Abbey Road por la Filarmónica de Londres y ocho días (con sus tardes y sus noches) para grabar la voz. Y así le quedó.

Y no, Luz Casal y Tino Casal no son hermanos, aunque la mitad de los resultados de esa rota herramienta llamada Google así lo afirmen.

Este grupo gallego con un nombre maravilloso (aunque originalmente se llamaron Mari Cruz Soriano y los que Afinan su Piano, que no entiendo por qué decidieron cambiarlo) cuenta con canciones hilarantes como Dios salve al Conselleiro, Cuánta puta y yo qué viejo o Me pica un huevo. Este último, por cierto, iba a ser interpretado en cierto programa de Televisión Española, pero hubo cambio de planes a última hora porque antes de la emisión programada unas punkis de Bilbao la liarían gorda. Más adelante os doy detalles.

Mi escasa cultura hace que asocie el madrileño distrito de Carabanchel únicamente a la ya derruida cárcel homónima y a dos célebres personajes: Manolito Gafotas, protagonista de los cuentos de la escritora Elvira Lindo, y Rosendo Mercado. Tras una etapa en el conjunto Fresa (que después cambiaría su nombre por Ñu) y otra en Leño, comenzó una carrera en solitario de varias décadas que nos dejó temas míticos como éste. Su guitarrero estilo ha inspirado a muchos, y si los Marea (que más tarde van a aparecer por aquí) dicen en su canción Jindama eso de "la ciencia llegó de Plasencia (en referencia a Robe Iniesta, que ya os he dicho que también saldrá) y de Carabanchel", por algo será.

Cadenas, melenas, chupas de cuero y mucha guitarra. España llegó tarde al heavy metal pero llegó con ganas. Con las mismas ganas con las que fueron recibidos, pues este tema (parte del álbum Prepárate, producido por el mismísimo Tino Casal) se convirtió en el primer sencillo de heavy metal que llegó a número 1 en los 40 principales.

  • Salve, de La Polla Records

Cuando se habla de movimientos contraculturales de la España de los ochenta, lo habitual es mencionar la movida tal y como he hecho yo al introducir esta década, como si no hubiese habido nada más, pero en el norte se dio otra corriente, conocida como rock radikal vasco, que aglutinaba bandas de punk, rock urbano o ska, en un ambiente bastante jodido de crisis económica, marginalidad y terrorismo muy diferente al mamarracheo madrileño. Y de aquel caldo de cultivo salieron, entre otros, La Polla Records, con temas como éste muy crítico con la iglesia y su posición de poder en la sociedad.

Loles Vázquez Anarkoma fundó una banda femenina en Bilbao durante la explosión (y esto NO es un chiste de mal gusto) del rock radikal vasco. Su punk provocador llegó al límite cuando interpretaron este tema, versión del I wanna be your dog de The Stooges en el programa de televisión Caja de ritmos. Aunque al principio aquello no hizo mucho ruido, tres días después el director del conservador diario ABC publicaría la letra escandalizado en su página de opinión:

fuente: abc
"La canción reproducida en recuadro en esta página y transmitida por Televisión Española a una audiencia mayoritaria de jóvenes, adolescentes y niños, degrada a la sociedad española, subleva al padre de familia, indigna al ciudadano responsable, quebranta la intimidad del hogar, lesiona lo establecido en la Constitución y traspasa los límites de lo tolerable". LOL

Y claro, se lio la gorda. A Caja de ritmos le cayó una querella por escándalo público que terminó con la dimisión de su presentador y la cancelación del propio espacio poco después.

Un inciso: El director de ABC en aquella época y autor del iracundo artículo era Luis María Anson, quien también ocupó el cargo de presidente de Miss España durante varias ediciones del certamen porque está feo que a una mujer le guste ser una zorra pero no que tenga que contonearse para él en bikini con sonrisa forzada.

Los 90

Si los ochenta fueron una juerga de sábado noche que duró diez años, los noventa fueron un domingo de resaca de los de dolor de cabeza agudo, pitido en los oídos y regusto a cuatro o cinco tipos de alcohol al mismo tiempo. Pero aún quedaba gente con ganas de marcha (y de drogarse mucho) aprovechando los ritmos electrónicos. Mientras tanto, para los que se iban a dormir a su hora, estaban aquellos grupos que habían jugado a experimentar y ahora sacaban temas más maduros a los que se unieron nuevas agrupaciones que terminaron haciendo historia y aún hoy siguen dando guerra.

Son muchos en mi generación quienes afirman que su primer concierto tuvo como protagonista a esta banda de Valladolid. Y yo me incluyo entre ellos (mi caso concreto se remonta a dos mil dos. Mägo de Oz, que van a salir luego en esta lista, hicieron de teloneros, ojo). Aunque siempre me ha parecido que su cantante (a quien vi una vez en un camping de Asturias, algo que realmente no viene a cuento) es el rey del ripio y la rima oxítona, a nivel musical son sobresalientes. Y este tema, que probablemente sea por el que más se les conoce, no podía faltar en la lista. Es la canción oficial de la crisis de mediana edad: un hombre que ya tiene unos años relatando en una carta cómo echa de menos el pasado y cuán perdido está en un presente que no le gusta y tal.

Podría ser el himno de este blog, mira tú.

Los hermanos Luis y Santiago Auserón habían curtido al grupo durante toda la década anterior, pero este éxito vio la luz recién estrenados los noventa. Al propio Santiago no le gustaba nada, y decía del mismo que le parecía un tema "de encargo. de ésos de dos acordes". Pero acabó siendo tan popular que hasta la empresa Don Algodón se lo apropió para un anuncio, ganándose una denuncia por parte de Radio Futura, quienes alegaban que la canción era "una denuncia del consumismo y un aviso contra la intoxicación de las imágenes publicitarias, que tienden a servirse del lenguaje de los jóvenes y a invadir sus medios culturales, particularmente el musical", así que lo último que querían era verla acompañando un spot publicitario.

Este autor también dio bastante guerra en los ochenta, y si os da por buscar encontraréis una aparición suya en el programa La bola de cristal en la que sale disfrazado de Frankenstein. Bueno, pues además de hacer cosas así, compuso esta genial rumba cuya inspiración le vino tras ver a un gitano comprando papel de aluminio para fumar heroína. Uno nunca sabe cuándo se le van a aparecer las musas.

Flamenco y rock, pero más suave de lo habitual. Esta pieza del dúo compuesto por los jerezanos Francisco Carrasco e lldefonso de los Reyes (conocido como El Pelé porque al escuchar de niño el jaleo resultante de los goles del futbolista brasileño en el mundial del setenta se echaba a llorar), considerada la mejor del noventa y nueve por la SGAE, ha sido versionada por un montón de artistas, y dudo que haya alguien en España que no sea capaz de canturrear alguno de sus versos si empieza a escucharla.

Elegida para representar a España en la edición del noventa del Festival de Eurovisión (del que no voy a decir mierda ahora porque ya me he quedado a gusto), fue interpretada por las hermanas Encarna y Toñi Salazar de manera un tanto caótica: por un fallo de sincronización, la pista de percusión salió tarde y las Azúcar Moreno aparecieron ante una orquesta silenciosa, viéndose obligadas a abandonar el escenario e intentarlo una segunda vez.

Aunque la canción gustó mucho, quedaron en quinto puesto.

Esta cantante, con una voz como pocas, es conocida por sus temas llenos de fuerza, y aunque no la tengo entre mis intérpretes de cabecera, la madre de un amigo mío de infancia no podría decir lo mismo.

Una tarde de verano de las de jugar en la calle hasta que se va el sol y volver a casa con las manos negras pasamos por la ídem del chico (donde en otra ocasión ocurrió la segunda anécdota de esta otra entrada, por cierto) para beber agua, pillar algún juguete o vete a saber qué. La cuestión es que su madre, ama de casa y tal, se encontraba limpiando y ordenando el salón, enfrascada en tareas que, en aquel hogar, estaba claro que sólo realizaba ella. Su única compañía y ayuda en aquel momento era la cantante de Figueras, que atronaba por los altavoces de la minicadena este tema del disco Palabra de mujer a un volumen ligeramente excesivo. Y aunque yo en aquel momento pensé "señora, no tiene usted ni la edad ni el género para hacer algo así", ahora contemplo la misma escena desde la perspectiva del tiempo y el haber aprendido según que cosas y celebro su gesto.

Señoras, que nada ni nadie les impida escuchar a Mónica Naranjo o a quien les salga de en medio a todo volumen. Claro que sí.

Esta banda surgió a finales de los setenta y vivió la movida en primera persona. Destaco esta canción por ser especialmente bonita y por lo lacrimógeno de su historia. Preparad pañuelos. Resulta que su autor, Enrique Urquijo, se la dedicó a su hija recién nacida, buscando lanzar un mensaje de redención, esperanza y superación frente a sus excesos con las drogas en años anteriores. Cuatro años después de esto, fallecería fruto de una recaída (aunque su hermano jura y perjura que en realidad el deceso se debió a un problema de medicamentos).

No todo va a ser reírse en este blog.

Los cantautores constituían una especie en peligro de extinción durante esta década. Pero Ismael Serrano, curiosamente, tuvo bastante éxito haciendo esta clase de temas. Y es que cuando uno vive bastante y echa un ojo a un par de libros de historia se da cuenta de que todo se acaba repitiendo, y canciones que para una generación suenan apolilladas para la siguiente se convierten en himnos.

En mil novecientos treinta y cinco Federico García Lorca publicó Seis poemas galegos, entre los que se encontraba Madrigal a la ciudad de Santiago: un canto a la urbe gallega y al clima tan característico y melancólico de la región. Sesenta y cuatro años después, Luar na Lubre usaría su estilo folk y celta para ponerle música y hacerlo redondo. Por cierto, su cantante, Rosa Cedrón, colaboró en el Tubular Bells III de Mike Oldfield.

Seguridad Social es una banda que empezó haciendo punk y en los noventa se la jugó bajando un poquito el nivel y sonando más comercial. Y la jugada les salió bien. De aquella decisión salió Chiquilla, su one hit wonder y a día de hoy tema que más éxito (y más pasta) le ha dado a esta banda de Benetúser.

Yo me pasé la adolescencia dando la espalda a Estopa porque no lograba conectar con el estilo del dúo, al tiempo que toda la gente de mi edad se rendía a su música. Es más, llegué a estar en cuatro conciertos suyos (en uno de ellos cobrando) por motivos que no vienen al caso y ni fu ni fa. Pero hay que reconocerles que lo hacen bien. Han sabido mantener su estilo y son parte de la banda sonora de los noventa y los dos mil en España. Y lo mejor de todo, no se les ha subido a la cabeza.

Hay mucha coña con Camela y con sus integrantes, considerando que son un conjunto de mala calidad, pero cuando uno echa un ojo a según qué rankings de ventas, a Camela sólo les superan La oreja de Van Gogh (que aparecerá dentro de unas cuántas canciones) y Mecano. Añadid a eso que pocas veces (o directamente ninguna) ha salido por la radio este trío del madrileño municipio de San Cristóbal de los Ángeles porque la fusión de tecno y rumba no es comercial, lo que les da aún más mérito.

Una canción ligeramente moñas pero entretenida de este grupo pacense ("pacense" es el gentilicio de Badajoz, aclaro) cuya letra tira de lo que por aquel entonces eran consideradas nuevas tecnologías y que ahora me hacen sentir viejo. ¿Cuándo fue la última vez que escribisteis un mensaje en un foro? Algunos ni siquiera sabéis lo que es eso.

Este grupo de rock andaluz caracterizado por lo cómico de sus letras que no siempre han envejecido bien lleva más de veinticinco años en activo, que se dice pronto. Y si he elegido esta canción es porque todos los mocosos que cursábamos primero de ESO allá por el noventa y nueve nos la sabíamos de memoria. De hecho, nos dio por cantarla en una ocasión durante el primer intercambio con Francia en el que participé mientras el autocar nos llevaba al país galo, y la profesora de francés (que por lo visto no la había oído nunca) nos echó una bronca considerable.

Lo mejor vino minutos después, pasada la tormenta, cuando la oí compartir en bajito sus reflexiones al respecto con otra compañera:

―Hay que entender que cuando cantan lo de "déjame que te acaricie el chow chow", en realidad no están diciendo nada malo porque se están refiriendo a un perro. Entonces, claro, pues no puedes enfadarte con ellos.

Y yo sentado detrás meándome de risa.

Enrique Bunbury, líder de esta banda, contaba con una voz que muchos consideraban pomposa y sobreactuada. Como Julián Hernández (sí, el de Siniestro Total), que en cierta ocasión dijo a este respecto: "los Héroes del Silencio serían verdaderamente unos héroes si estuvieran en silencio".

De todas formas, sacaron varios temas bastante decentes que yo no supe apreciar en su momento por ser aún un mocoso al que todo le daba miedo. Ésta en particular me gusta bastante ahora, lo cual hace que me joda bastante que haya acabado convertida en el jingle de una puta mutua de seguros.

¿Dónde están los Radio Futura para poner una denuncia cuando se los necesita?

El mismo chaval cuya madre escuchaba a Mónica Naranjo a todo volumen mientras le pasaba el plumero a la lámpara del salón se cruzó conmigo por la calle del barrio una tarde, años después, acompañado de otro vecino, y ambos me dijeron emocionadísimos que acababan de escuchar una cinta de Dover y que el grupo hacía conjuros satánicos en sus canciones.

Y yo supe en ese momento que merecía amigos mejores.

Pero pasadas unas décadas les di una oportunidad y descubrí que Dover sí que hacían buena música. Rock alternativo. EN INGLÉS.

Quizá fuese eso lo que los dos chiquillos de mi barrio confundieron con una diabólica xenoglosia.

Por si la violencia de género no fuese suficientemente deplorable de por sí, en España ha existido siempre una rama de la prensa especialmente carroñera que ha buscado hacer caja de esta clase de crímenes metiendo cámaras y micrófonos hasta el corvejón de las víctimas. Y en los noventa, con una sociedad en la que prevalecía aún más si cabe el "algo habrá hecho" y las muertes por esta causa no formaban parte de ninguna estadística que poder pasarle por la cara al machirulo de turno que prefiere mirar para otro lado, reportajes y artículos en busca de morbo inundaban periódicos y televisiones. A todos esos "periodistas" que indirectamente fueron y son parte del problema iba dirigida esta canción interpretada desde el punto de vista del asesino, cuya arriesgada letra lanza un claro mensaje a quien quiera entenderlo.

A cualquier español de más de treinta años al que le pidáis que resuelva la suma "años 90 + estupefacientes + música electrónica" os dirá que eso es igual a "la ruta del bakalao", una red de discotecas y afters en la zona del litoral valenciano donde se daban cita miles de jóvenes cada fin de semana, sobreviviendo al paso de las horas a base de pastillas. De entre los DJs que pululaban por allí destacó Chimo Bayo, valenciano como la propia ruta. Hace pocos años publicó su biografía y es difícil encontrar en la misma una página en la que no se mencione alguna droga.

Aún así, musicalmente fue una experiencia interesante. Y me jode mucho que Music Radar Clan tuviese que retirar de su canal de Youtube un vídeo que hizo al respecto y que no me dio tiempo a ver porque algún gilipollas le amenazó con una demanda por temas de derechos de autor.

Este grupo se empezó a fraguar a finales de los ochenta, cuando Julián Hernández (sí, el de Siniestro Total que dijo mierda de los Héroes del Silencio) se juntó con su cuñado César Strawberry y con Peón Kurz para tocar temas del hip hop yanki de aquella época. Como salió bien, la cosa siguió adelante y así nació Def Con Dos, un grupo que fue evolucionando hacia el rap metal y alcanzó bastante éxito. Especialmente después de que el director Álex de la Iglesia usase su música en dos de sus películas.

A lo largo de los últimos años he coincidido con gente de muchos países y muchas veces me ha sorprendido que SKA-P no es que sean conocidos en los lugares más remotos, sino que a día de hoy son escuchados con regularidad. Y si bien es cierto que dejaron de estar en activo hace ya algún tiempo, no hace muchos años tocaron en mi Valladolid natal durante las fiestas patronales. Pues bien, para tal ocasión, la Plaza Mayor y sus calles aledañas experimentaron un llenazo como no se había visto hasta la fecha. Porque hay veces que Valladolid deja de ser Fachadolid.

Los 00

En líneas generales, el panorama cultural en la primera década del tercer milenio podría definirse como... Desolador. Dos mil uno vio nacer al programa Operación Triunfo, que subiéndose al carro de los realities que arrancó con Gran Hermano buscaba encontrar y entrenar al mejor cantante posible para representar a España en Eurovisión. Y al final lo que consiguió fue inundar las listas de éxitos con temas masticaditos y fáciles de digerir por la emisora de radio de turno. A esto habría que unir la aparición del reggaetón, que ocupó los pocos huecos que quedaban y, si bien es cierto que a día de hoy ha evolucionado y dado lugar a alguna que otra canción decente, no era así en los dos mil. Pero bueno, algo bueno hubo durante la década. Además, tuve la suerte de hacer amistades que me dieron a conocer nuevos géneros que jamás sonarán en Kiss FM, y a muchas de las siguientes veinte canciones me remito.

Creo que Sabina es de los mejores letristas que ha habido nunca en este país. Sus canciones, más que escucharlas, hay que leerlas. Y aunque ésta tenga un título tan pretencioso, no es que se quede muy lejos de ser cierto, la verdad.

Por cierto, hace años Sabina y Serrat hicieron varias giras de conciertos actuando juntos y una ETT me contrató como auxiliar para el que dieron en el soriano estadio de Los Pajaritos. Portando un chaleco fosforito, mi misión consistió en vigilar que nadie se colase, pero me situaron en un punto de la grada por el que no pasaba nadie. Así que me tiré el concierto entero como un espectador más, pasándolo en grande y encima cobrando por ello.

  • Rosas, de La Oreja de Van Gogh

La Oreja de Van Gogh era el grupo de las adolescentes que se pillaban por un chico varios años mayor que pasaba de ellas. O al menos así era en mi instituto, pues sólo oí referencias a sus canciones de compañeras que moqueaban debido a amores no correspondidos. Y claro, en nuestros reproductores mp3 atiborrados de rock no había sitio para este género. Visto con perspectiva, es una pena, pues en su día nos perdimos temas que, analizados sin el filtro de una comedia romántica pastelosa, no están nada mal.

Por cierto, y aún a riesgo de empezar una guerra civil, he de indicar que este blog es team Amaia.

El trío formado por los tres hermanos leoneses Óscar, Manuel y Raúl Quijano construyó una carrera basada en un estilo canallita y mujeriego, de los de gin tonic en copa balón y tirarle fichas a señoras de más de cuarenta como quien hace pesca de arrastre. ¿Da repelús? Un poco, pero Café Quijano tuvo éxito y yo llegué a incluir esta canción en alguna lista de temas aleatorios descargados del Kazaa, el Soulseek o el Audiogalaxy. Es más, creo que incluso llegué a bailar a su ritmo alguna noche de fiesta.

Recordemos que, aunque tome el nombre del apellido de su cantante, esto es un dúo compuesto por Eva Amaral y el del gorro. Juraría que este tema no salió por la radio en su día. Al menos yo lo he descubierto casi veinte años después porque suena al final de cada emisión de El dragón invisible.

No soporto a Melendi. No le soportaba en su época de malote con rastas capaz de joder un vuelo y no le soporto en su fase de hijo pródigo reformado que sigue explotando a día de hoy. Pero tengo que reconocer que tiene buenas rimas.

De esta banda dije tiempo ha que tenía canciones deprimentes. Y sigo manteniendo que muchas de sus letras dan bajón. Pero recientemente les di otra oportunidad y oye, musicalmente hablando están bastante bien.

Jarabe de Palo, o lo que es lo mismo, Pau Donés, tuvo varios éxitos de temática alegre, y destaco éste porque viene con minianécdota protagonizada por un chico de mi instituto que era fan. MUY fan. No escuchaba otra cosa y no dejaba de canturrear sus canciones. Pues bien, coincidí con él en otro de los intercambios con estudiantes franceses en los que participé, el cual incluyó una visita a Eurodisney. Durante la misma, el chaval se metió entre pecho y espalda tres perritos calientes de buen tamaño, de los que servían en uno de los muchos puestos ambulantes diseminados por el parque temático de la rata. Horas más tarde, ya de vuelta en la capital francesa y mientras paseábamos por el Barrio Latino, los tres perritos calientes volvieron a salir por donde habían entrado, pasando así de ser elementos nutritivos a material decorativo de dudoso gusto por el suelo de la Place Saint-Michel.

Y yo, que soy así de cabrón, esperé a que el muchacho dejase de imitar a una gárgola y le dije:

―La canción ésa de Jarabe de Palo que tanto te gusta, ¿se llama Bonito o Vomito?

Cualquier tema de este cantante puede sonar moñas en esta lista, y más aún en una década en la que está bastante claro de qué pie empezaba a cojear mi gusto musical. Pero, curiosamente, todos teníamos al menos un CD de Álex Ubago en casa (pirata, POR SUPUESTO). De hecho, el mismo amigo gracias al que conocí a Puagh y Fe de Ratas (ambos a punto de salir) me contó que en una ocasión, mientras se celebraban las fiestas de su pueblo y tras una noche metidos en la peña con música punk y heavy atronando en el equipo de música, alguien tuvo la ocurrencia de poner algo del pasteloso vasco, y me confesó que aquello fue un bálsamo para sus oídos.

Mi amiga odiaba esta canción. Pero a mí me gustaba bastante. Y como (insisto una vez más) el blog es mío y no suyo, pues a la lista que va. De este grupo murciano sólo voy a decir que la M del nombre es por "murciélagos".

Ayer mismo, mira tú que casualidades tiene la vida, quedé con esta misma amiga y me enseñó a hacer cianotipos. Y en uno de ellos (que he titulado Coronavirus porque soy de traca) metí un murciélago:


El agro rock se merece un hueco en la lista. Y hay que reconocer el mérito de que este pegadizo tema tuviese bastante éxito durante unas semanas en una época en la que Operación Triunfo por un lado, y el reggaetón por el otro, como ya os he dicho, tenían secuestradas las listas de éxitos.

Vale que a mí no me dio por el hip hop, ni estética ni musicalmente. Pero sí tuve varios compañeros de instituto de los de pantalón ancho y ojeras mañaneras fruto de haberse pasado la noche spray en mano haciendo pintadas de críptica grafía que sólo entendían ellos. Y no pocas veces les oí entonar los versos de esta canción. Pero no sólo a ellos. Violadores del verso popularizó este género musical y lo acercó al gran público (otro grupo de la época, SFDK, también tiene parte del mérito), para quien hasta entonces lo más parecido a rap que había escuchado (tras haberse perdido a los ya citados Def Con Dos) era la intro de El príncipe de Bel Air o este (por otra parte hilarante) sketch de Cruz y Raya.

Este grupo madrileño se hizo célebre por una canción dedicada a los porros que siempre me ha parecido infumable, nunca mejor dicho. No entiendo pues que el tema que he elegido y que es infinitamente mejor no tuviese más trascendencia. Está dedicado a la banda Burning (que, sintiéndolo mucho, se ha quedado fuera de esta lista) y es un buen resumen de la época. Que si lo llego a saber habría transcrito la letra de la canción directamente y así no habría tenido que preocuparme por contaros todo esto.

Cuando uno busca información sobre el rock radikal vasko y llega al apartado en el que se listan las bandas del género suele encontrarse con este nombre. Barricada, aunque provenientes de la vecina Pamplona, continuaron su carrera de éxitos pasada la época ochentera, y aguantaron hasta bien entrado el tercer milenio. Su cantante, conocido como "El Drogas" es protagonista de una de mis imágenes televisivas favoritas:

fuente: etb

Curioso e hilarante conjunto cuyos discos tienen nombres como Requesound, Analfabada o Arzobispofobia. Y no fueron pocas las letras que aprendimos y reprodujimos a pleno pulmón cuando no teníamos nada mejor que hacer. Y si he dicho que 20 de abril de Celtas Cortos podría ser el himno de este blog, afirmo también que Todos menos tú podría ser el himno de todo internet por razones obvias.

Este grupo ha tenido más miembros que años lleva en activo, durante los cuales ha sacado discos dedicados a temas como El Quijote, La conquista de América o Jesús de Nazaret. Sus canciones, como la icónica Fiesta pagana, con un estilo mezcla de rock, heavy y folk, son capaces de levantar a un muerto. O a los asistentes a cierta boda de la que no voy a daros detalles que, a eso de las cinco de la madrugada, ya no tienen fuerzas ni edad para despegar el culo de la silla y sólo piensan en irse a por unos churros antes de que empiece la fase de resaca y arrepentimiento.

Una banda con ese nombre tan peculiar, con canciones de hardcore/punk y una tendencia anarquista... Si os pidiese que intentaseis adivinar de cuál de las cincuenta provincias son y os diese cuarenta y nueve intentos, estoy seguro que no acertaríais.

La respuesta es: Valladolid. Y este tema me recuerda mucho al Venid a las cloacas de La Banda Trapera del río que he colocado a finales de los setenta. Por cierto, allá por dos mil cuatro, los Puagh dieron un concierto en un barucho de la capital del Pisuerga del que sigo teniendo pendiente hablaros.

He dejado caer más arriba que al igual que a Puagh, a este grupo de rock asturiano lo descubrí gracias a mi compañero de pupitre de primero de bachillerato, quien hizo lo propio tras comprarse una cinta VHS tirada de precio de su concierto Ratatata... Tour en una tienda Tipo.

Pero qué viejos somos.

De esta banda, el disco Miseria frente a miseria es uno de los cinco que me llevaría a una isla desierta (y no voy a decir aquí cuáles son los otros cuatro porque empiezo a pensar que podría sacar una entrada de ello que por suerte para vosotros sería infinitamente más breve que ésta). Trata temas que no os esperaríais y que a más de uno le vendría bien conocer, como el desastre industrial de la Carbide Union que acabó con la vida de decenas de miles de personas en Bophal (India) y del que seguramente nunca habéis oído hablar porque pensáis que la tele, la radio y la prensa os cuentan lo que pasa ahí fuera y no es así. O el el que he elegido, que habla de la dependencia desde el punto de vista de quien tiene que vivirla a diario.

Tras haber hecho el hercúleo esfuerzo consistente en leerse toda esta entrada, uno puede marcharse de aquí pensando que la violencia de género era un tema recurrente en la música española más conocida, pues casi voy a pieza alusiva por década. Pero nada más lejos. Violencia machista de SKA-P, Sin haber jugao, de Fe de ratas o la que nos ocupa de Reincidentes no es que llegase a programas musicales de tele y radio y listas de éxitos precisamente. Y si me quedo con ésta es no sólo por su contundente letra y la fuerza de sus acordes, sino por ese toque flamenco del final que la hace redonda.

  • Puta, de Extremoduro

Si os pedí que os pusierais en pie para recibir a Tino Casal, esta banda extremeña merece que os subáis a la silla directamente.

Robe Iniesta, su fundador y líder daría para más de una entrada porque tiene mucha tela que cortar. Desde que fundó Extremoduro a finales de los ochenta dejó claro que lo suyo era hacer buenos ritmos acompañados de poesía provocadora (de hecho, cuando le preguntaron por su estilo musical, lo definió como "rock transgresivo"). Durante sus veinte años de existencia, la banda sacó tal cantidad de obras maestras y tuvo tanta influencia que no es de extrañar que el fallecimiento del de Plasencia a finales del año pasado le sentase a media España como un tiro en el alma ("Se me ha muerto el psicólogo" llegó a decir alguien. Y lo entiendo perfectamente).

No es justo ni fácil quedarse sólo con una canción de este grupo, pero creo que Puta resume muy bien lo que Extremoduro fue: guitarras magníficas, una cuidada letra no apta para emisoras de radio, la fuerza en la voz de Robe Iniesta y, como broche, el haberle robado al mismísimo Federico García Lorca un par de versos de su poema Los encuentros de un caracol aventurero.

La unión entre las incomparables metáforas que cuela Kutxi Romero en cada letra y la guitarra de Kolibrí Díaz hacen que Marea sea mi grupo favorito, por lo que podría haber metido aquí todas sus canciones y quedarme tan ancho. Pero si he elegido En tu agujero para cerrar MI lista es porque Robe Iniesta se merece aparecer más de una vez por aquí. Resulta que cuando los de Berriozar estaban grabando el disco Besos de perro pidieron al líder de Extremoduro que colaborase con ellos en Me estoy quedando solo, pero Robe dijo que no, que En tu agujero le gustaba demasiado como para dejarla pasar. Los Marea querían que En tu agujero fuese el single del álbum, algo que por aquel entonces no aceptaba colaboraciones, así que aquello no era posible. Al final, el de Plasencia dio su brazo a torcer... O no.

Tras acordar que el feat. tendría lugar en Me estoy quedando solo y llegado el fin de semana, el grupo de Kutxi Romero abandonó el madrileño estudio donde se estaba grabando el disco, pero Robe se quedó allí y, empecinado, cantó su parte de En tu agujero. Y cuando los Marea descubrieron el resultado a la semana siguiente no les quedó otra que doblegarse a los deseos del Rey de Extremadura, quedando así para la posteridad este maravilloso dueto de voces, a cual más cazallera, que nunca me cansaré de escuchar.

...Y cien (¡CIEN!). Después de estas seis horas y pico de música, os libero. Lo sé. Dije a principios de verano que pensaba hablar de mi viaje a Argentina y esto no ha tenido nada que ver. Pero, y lo a gusto que me he quedado, ¿qué? Os diría que la semana que viene intentaré no salirme una vez del tema, pero prefiero no prometer nada.

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lunes, 3 de agosto de 2026

En otro hemisferio. El postre

Buscando combatir el aburrimiento que podría invadirnos en algún momento durante las DOCE horas de vuelo que separaban Zurich de São Paulo, le propuse a Lucre mientras aún esperábamos en Austria a nuestro primer embarque una actividad dividida en dos partes: la primera, llevar a cabo una escucha activa; y la segunda, improvisar un coloquio al respecto. "¿Una escucha activa DE QUÉ?" os estaréis preguntando con impaciencia. Pues bien, de algo bastante inusual, habida cuenta del gusto musical que profesamos ambos y de lo cabrón que siempre he sido: del álbum (que por aquel entonces acababa de salir al mercado) The Life of a Showgirl. Sí, el de Taylor Swift.

Ya os dije la semana pasada que hoy tocaría hablar de música y chucherías. Pues bien, aquí tenéis la música.

Lucre, que lo más suave que escucha habitualmente son los temas de Linkin Park en los que el cantante parece estar de más mala hostia, reaccionó a mi sugerencia como si le estuviese pidiendo que secuestrásemos el avión para estrellarlo en mitad del océano. Pero enseguida vio que no estaba de broma. No sólo eso, la muy noble se tragó las doce pistas del disco de la Swift al poco del despegue, así que cuando aterrizamos en Zúrich ella ya había hecho los deberes.

¿Cumplí yo entonces con mi parte del trato? Por supuesto que no. Por algún que otro motivo, no me puse con ninguno de aquellos temas ni durante el vuelo, ni durante el resto de la estancia en Argentina, por lo que no llegó a producirse el deseado coloquio en el que intuía que pondríamos a caer de un burro a la cantante de Pensilvania.

Una vez de vuelta en Austria, invadido por el resquemor que me causaba el deber incumplido, decidí que esto no se podía quedar así. Y aunque ya era tarde para debates, terminé por escuchar el disco yo también.

Y aquí viene el girito.

Me gusta. No digo que me haya roto los esquemas o que sea un trabajo que haya marcado un antes y un después en mi vida, pero tiene material bastante decente y me lo he puesto ya tres o cuatro veces. No puedo decir que conecte con sus letras como cada integrante de su yihad swiftie pero entiendo el hype al respecto. De la misma forma que entiendo que haya tanta crítica hacia su música y tanto meme cachondeándose, aún a pesar del éxito arrollador que ha cosechado durante los últimos años.

fuente: facebook
Uno de mis favoritos es el que combina platos como éste y una frase que reza algo en plan "la música de Taylor Swift si fuese comida"

Le pese a quien le pese, la de Taylor Swift es la historia de Los Beatles cincuenta años después, que buena mierda a nivel de crítica se tuvieron que tragar los de Liverpool cuando sacaron el Sgt. Pepper o el Magical Mystery Tour (y no me quiero ni imaginar la que les habría caído si en los sesenta hubiesen existido las redes sociales), aunque ahora quien quede vivo de aquella época se atreva a negarlo.

En fin, no quiero irme por las ramas más de lo habitual o pretender ser el experto en música que para nada soy. Lo que yo quería hacer hoy es, ya que perdí la ocasión de darme la turra con Lucre con respecto al The Life of a Showgirl, dárosla a vosotros. Y como me parece injusto hablar de este tema sin más, considerando que yo he venido aquí este verano a relataros mi viaje a Argentina, voy a comparar cada canción con una de las muchas chucherías que probé allí ("música y chucherías". Os lo dije).

Por cierto, los argentinos llaman "chucherías" a lo que en España llamamos "baratijas". Qué loco mundo.

The Fate of Ophelia 

La canción que abre el disco es también la más conocida, y le sube a uno el ánimo en dos fases: primero con el ritmo alegre animado que la caracteriza y después cuando llega al estribillo. Ésta en particular la he escuchado decenas de veces porque todo el mundo la ha usado en reels y stories que me tragaba a diario hasta que salí corriendo de Internet a principios de este año.

The Fate of Ophelia es claramente un alfajor: están por todas partes y los hay de tantas clases que perdí la cuenta de las variedades que probé: desde los que vendían en lotes de seis en los establecimientos Havana hasta el que me compré en una gasolinera de camino a Buenos Aires. Había incluso un ejemplar que se anunciaba como ideal para la gusa que entra después de fumarse un porro. Os lo juro.

Y en cuanto al sabor, pues igual que la canción, oye. Cobertura de chocolate (bien) y un interior de galleta con centro de dulce de leche (mejor).

Éste no lo compré. Es casero y lo preparó Lucre

Elizabeth Taylor

Ésta me gusta en el apartado instrumental porque a mí me das ritmos electrónicos con un bajo ligeramente funky que desembocan en orquesta con un romper que tiene aires de banda sonora de la serie Arcane y me conquistas. Y además, no me esperaba todo esto.

Por lo dicho me recuerda a la barrita de bon o bon que compré porque estaba MUY de oferta (creo que al cambio salía como a 30 céntimos) y junto a la línea de cajas en la que aguardábamos nuestro turno había un cubo enorme lleno de ellas. Mi plan era regalársela a alguien quedando como un detallista que se trae cosas desde el otro lado del mundo cuando en realidad me han costado una miseria, pero me la acabé comiendo yo y no me arrepiento de mi decisión.

"Sos un montón"

Opalite

Otro tema bonito. Upbeat con acordes en el estribillo que le tocan uno la fibra. De esas canciones que te hacen sacudir la cabeza ligeramente si la escuchas en el gimnasio entre dos series mientras entonas la letra sin importarte lo que pueda pensar la gente a tu alrededor (¿algún problema?). Y además tiene esa especie de crescendo al final que la remata muy bien.

Considerando lo que acabo de decir, creo que Opalite es el bon o bon tentación. Una tableta de chocolate rellena de más chocolate y más chocolate y cacahuete si es que quedan huecos en la misma de la que disfruté largo y tendido porque, o bien no calculé lo grande que era, o fui capaz de dosificarme ante algo dulce por primera vez en mi vida.


Father figure

Sintetizadores. Ya hemos establecido que eso es bien. Y la buena presencia del puente, junto con ese etéreo final, puntúa doble. El problema es que tiene la letra que tiene, chico. Y se me hace empalagosa.

Empalagosa como empalagosos me acabaron resultando los sugus. Que yo los compré ilusionadísimo porque tenían sabores que no había probado nunca (de hecho, pillé unos pocos para una amiga al igual que hice cuando estuve en Tailandia) pero, pasada la ilusión del descubrimiento inicial, toca tirarse el resto de la tarde despegándose restos de las muelas cual chiquillo sueco.

Ácidos, confitados, de sandía, de tutti frutti, de arándanos... ¿Me he muerto y estoy en el cielo?

Eldest Daughter

Cuando escuché los primeros acordes de esta canción pensé "tengo que aprender a tocarla al piano". ¿Lo he conseguido? Por supuesto que no, pero ése no es el tema. Debido a que no quiero hablar mal de Eldest daughter, voy a pasar por alto la letra y a centrarme sólo en la música, que tiene una textura suave, acolchada. Hasta el subidón del puente se siente como acelerar un coche automático.

Por ello este tema es para mí una medialuna. Que el ojo inexperto puede decir "vamos, lo que viene siendo un cruasán", pero no, no, no, no. Las medialunas tienen una esponjosidad, coronada por una dulce cobertura, que se mea en cualquier cruasán que hayáis podido comer jamás de este lado del Atlántico.

Si alguna vez vais en coche de Mar del Plata a Buenos Aires por la Ruta Provincial 2 (también conocida como Autovía Juan Manuel Fangio), comprad una caja de medialunas en el parador Atalaya que hay nada más pasar Chascomús. De nada

Ruin the Friendship

Buena línea de bajo y percusión. Atendiendo a cómo empieza, podría colarse en la playlist de éxitos sesenteros y setenteros que escucho cuando salgo a patinar las tardes de verano. Una lástima que la letra trate sobre amor adolescente, porque yo ante algo así, a mi edad, sólo puedo poner los ojos en blanco con gesto de desaprobación y decir "PARFAVAR, no me marees". Sí, aunque guste de salir a patinar las tardes de verano (¿algún problema?).

Así que Ruin de Friendship es un mantecol: Lucre y su hermana me lo plantearon como EL DULCE y a pesar de tan altas expectativas acabó siendo una especie de turrón de yema con consistencia más dura que su primo lejano español que acababa empalagando un poco.


Actually Romantic

Considero que tiene buen beat, aunque me deja algo así como frío de principio a fin. Y eso que al final lo intenta con más fuerza, pero no. Vamos, que le falta algo.

Teniendo esto en cuenta, yo aquí veo unos formis o unas tortitas black. Sí, son galletas con chocolate y oreos wannabe, pero es que llevo toda la vida comiendo algo así y a estas alturas lo único que consiguen es quitarme el hambre de una forma poco sana.


Wi$h Li$t

El toque synth pop y ese la menor 7 del segundo verso son un touché en toda regla. Y con este precedente, la canción promete pero siento que, una vez más, no llega a donde pretende y se queda en un quieroynopuedo. ¿Y eso de "rial madrit" que la cantante suelta en cierto punto? PARFAVAR y van dos.

¿El dulce en esta ocasión? Pues el bon o bon surtido. Que no está mal, pero es que a mí su relleno no me llegó a entusiasmar porque, aunque el cacahuete sí que me gusta (a Opalite me remito) la crema de cacahuete no es lo mío. De hecho, compré este dulce con la idea de dárselo a mi novia, pero en la caja entraban la hostia de bonobones y acabárselos se convirtió en tarea de equipo.


Wood

Se agradece la vuelta a un ritmo más alegre, y tanto la música como la parte vocal tienen para mí varias capas. Es una canción que capta mi atención como pocas en el álbum y hace que me deje llevar por sus diferentes texturas. Y tiene un puntito de intro de serie de los noventa que termina de ganarme. La disfruto de principio a fin con sorpresas y todo. 

Wood es un churro. No, no, esperad. Eso significa algo bueno. Resulta que los churros en Argentina (sorpresa para mí entonces y sorpresa para vosotros ahora) están rellenos de crema. De crema de incontables sabores: chocolate, nutella, fresa (allí a la fresa la llaman "frutilla" y nunca llegué a acostumbrarme), menta, dulce de leche (por supuesto) y decenas de variedades más que no quiero reproducir aquí porque si entramos en el campo de los rellenos salados podemos acabar descendiendo a los infiernos del sabor. Y los que yo pude comer en dos ocasiones (una a la puerta de una churrería y otra sentado en la playa mientras contaba olas y me olvidaba de mis problemas) me encantaron.


CANCELLED!

Ese nombre me precondiciona y doy por sentado que no me va a gustar, pero tiene un ritmo fuertecillo con ratos de intensidad. Al igual que Elizabeth Taylor, es una margarina de BSO de Arcane, y lo celebro. Supongo que, de la misma forma que no se puede juzgar un libro por su portada, lo mismo aplica a una canción y su título.

A este tema le pegan las palomitas de maíz, o como lo llaman en Argentina, pochoclos. Porque yo iba con la idea de meterme una bolsa de las saladas de toda la vida pero resultaron ser dulces (y mucho mejores). El puesto ambulante donde las compramos estaba al pie de la catedral de Mar del Plata:


Honey

Una canción que parece básica pero que tiene toques de piano, wurlitzer y clarinete de lo más interesante que la acaban salvando. Y el final también está bastante bien, con algo de crescendo de los que a mí me gustan. Cuando termina, uno piensa "pues me he quedado bien, oye".

Y bien me quedé cuando probé los havannets. Bueno, mejor dicho, EL havannet. Porque se me antojaron y pregunté a la familia de Lucre que si alguien más quería y con razón quisieron todos.

Esta caja, por cierto, se volvió conmigo a Austria llena de las plantas y semillas de las que ya os hablé

The Life of a Showgirl

El final del disco será apoteósico, ¿no? Y más aún cuando el tema lleva el nombre del mismo, ¿no? Pues... No. Será el haberme enfrentado a esta canción con expectativas muy altas o que ya es tarde y ya tengo empacho gastroauditivo, pero es que ni me va ni me viene. Ni su música, ni su letra, ni el que Sabrina Carpenter le ponga una segunda voz. Qué bajona, oye.

Y ¿qué dulce argentino considero que se ajusta mejor a este cierre? Sin duda alguna el condimento para empanadas.



No. No voy a dar explicaciones al respecto. De hecho, llegado este punto, creo que puedo dar la entrada por terminada. Y si os habéis quedado con ganas de más música, ya os podéis ir preparando para la que se viene.

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